Aunque es evidente la imposibilidad de prever
con precisión las próximas décadas, sí que
pueden identificarse, sin embargo, algunos de los desafíos que
habrá que abordar en los próximos diez o veinte años.
En el campo tecnológico se producirá el paso de las tecnologías
de la información y la comunicación (TIC) a las tecnologías
de convergencia universal (TCU). En el ámbito de la cultura,
estos desafíos conllevarán problemas de almacenamiento,
un cambio de políticas sobre el patrimonio cultural, nuevos vínculos
entre expresiones nacionales, regionales y locales, y también
entre la cultura, el conocimiento y la erudición, sin olvidar
aproximaciones a la propiedad intelectual y a los modelos de cultura.
Se perfilan cinco tipos de peligros: un comercialismo excesivamente
entusiasta, una actitud tecnófoba por parte de los eruditos,
narrativas contrarias a la universalidad, el olvido del pasado y, finalmente,
una destrucción sistemática de la memoria. Se define igualmente
la necesidad de una e-culture net permanente, que serviría para
hacer frente a estos retos, desarrollar métodos críticos,
crear nuevos modelos de cultura que rebasen las visiones eurocéntricas
y priorizar un archivo europeo electrónico distribuido (Distributed
European Electronic Resource, DEER). siguiente